CARICATURA

La caricatura, en su sentido moderno, nació en Bolonia a finales del siglo XVI, en la escuela de arte fundada por una familia de pintores, los Carracci. Los estudiantes de esta academia se divertían haciendo retratos de los visitantes bajo la apariencia de animales u objetos inanimados, esto llegó a ser compartido por Gianlorenzo Bernini. El grabador Pier Leone Ghezzi, que trabajaba en Roma, continuó esa tradición y, por un módico precio, caricaturizaba a los turistas. Lo que estos artistas italianos hacían eran retratos humorísticos para uso privado y casi nunca resultaban satíricos o maliciosos, en este sentido Giandomenico Tiepolo también incursionó en el género de la caricatura.

En España ciertos trabajos de Goya tienen visos de fuerte caricatura, aunque es en la primera mitad del siglo XX que se consolida una especie de escuela española de caricatura teniendo entre sus exponentes a Luis Bagaría, éste trabajó junto a Opisso y Junceda en la célebre revista Cu-cut!.

En Inglaterra es que se evidencia el surgimiento de la caricatura política, ya el pintor William Hogarth entre los siglos XVII y XVIII realizó ilustraciones burlonas de crítica social, decididamente dedicados a la caricatura estuvieron George Cruikshank (siglo XVII), James Gillray ( siglos XVIII-XIX)y su coetáneo Thomas Rowlandson, Max Beerbohm (siglo XIX), Steve Bell y el célebre John Tenniel quien, a más de hacerse mundialmente conocido por las ilustraciones dedicadas a Alicia en el País de las Maravillas fue uno de los más destacados caricaturistas de la revista “Punch“.

Caricatura de

Gustave Eiffel

Posiblemente el caricaturista político estadounidense más notable del siglo XIX fue Thomas Nast, creador de los símbolos de los partidos Republicano y Demócrata, el elefante y el asno, respectivamente. En ese siglo también destacaron Joseph Keppler, fundador (en 1826) y editor del semanario humorístico “Puck“, y su socio Bernhard Gillam, quienes atacaron la corrupción de los dirigentes políticos, así como a los muchos empresarios adinerados de la época, a estos se sumó el también estadounidense Garry Trudeau, en el siglo XX se destacaron David Levine, Sam Viviano y Al Hirschfeld.

Sin dudas el máximo exponente de la caricatura ha sido el francés decimonónico Honoré Daumier quien trabajó junto a Achille Devéria, Raffet y Gerard este último más conocido por su pseudónimo Grandville en las revistas Le Silhoutte y Le Charivari; la maestría genial de Daumier es alcanzada también por Gustave Doré, siendo dignos de mencionar Gavarni (Guillaume Sulpice Chevalier), André Gill y sus trabajos en la revista Le Père Duchêne ilustré“, encontrándose en Toulouse-Lautrec también elementos de caricatura, mientras el crítico y escritor Jules Husson Champfleury escribía la primer Historia de la caricatura.

En la Italia de la primera mitad de siglo XX el pintor Ottone Rosai recurrió a formas caricaturescas.

En la Austria de fines de la Belle Époque, sobresalieron los ilustradores de la revista satírica Simplizissimus.

Caricatura de Lenin, 1920

Durante la Alemania de Weimar los integrantes de la Nueva Objetividad (por ejemplo Grosz) realizaron obras pictóricas e ilustraciones de fuerte estilo caricaturezco, algo semejante realizó el pintor Expresionista Belga James Ensor. En la Alemania actual sobresale el hiperrealista Sebastian Kruger.

En México desde el siglo XIX descollaron valiosos caricaturistas: Juan Guadalupe Posada, Eduardo del Río, Constantino Escalante y el contemporáneo Miguel Covarrubias. En El Salvador, el más notable en el siglo XX fue Toño Salazar.

Venezuela actualmente tiene como gran exponente a Hermann Mejía y como el más conocido Pedro León Zapata, para sólo mencionar dos.

En Argentina y Uruguay desde fines de siglo XIX se han venido destacando valiosos artistas de la caricatura: Cao Luaces, Alberto Breccia, Landrú (Juan Carlos Colombres), Osky, Caloi, Hermenegildo Sábat, Crist, Lucas y Carlos Nine, Jorge Sanzol, Daniel Paz, Rudy (Marcelo Rudaeff), Lang, Napo, Faruk, Langer, Mordillo y Quino entre muchos otros que se han destacado en la caricatura sociopolítica, mientras que Calé, Florencio Molina Campos y Lino Palacio se destacaron por sus entrañables ilustraciones caricaturescas de tipos y costumbres, siendo célebres por sus caricaturas las revistas El Mosquito (fines de siglo XIX), Caras y Caretas (inicios de s XX) y Tía Vicenta (años 1960s).

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